Tus días y los míos tienen 24 horas. ¿Por qué no lo parece?

Estoy convencida de que has pronunciado alguna de estas frases: no tengo tiempo, estoy muy liad@, siempre de aquí para allá, te iba a llamar, tendría que ir, el caso es que quería hacerlo pero no he podido, tengo que organizarme mejor, no me da la vida (¡¡¡¿¿¿???!!!)… 

La escasez de tiempo es la enfermedad del siglo XXI pero, ¿se trata de escasez o es una cuestión de prioridades? Porque cuando realmente quieres hacer algo, de una u otra manera, lo haces. Y se acaban las excusas, los pretextos y los condicionantes de un plumazo. 

Tus días y los míos tienen 24 horas, ¿por qué no lo parece? Gestión del tiempo

 

Lo que pasa es que nadie te ha enseñado a gestionar y optimizar tu tiempo. Ahora que lo pienso, conforme voy cumpliendo años encuentro más y más asignaturas imprescindibles en los planes de estudio: para fomentar la creatividad, descubrir tus talentos, empatizar con tus semejantes, gestionar tu tiempo…

Y luego está el maravilloso mundo de la procrastinación. O sea, hay algún motivo que te impide avanzar y lo mejor que se te ocurre es posponer “temas” día tras día y no afrontarlos en el momento. ¿Motivos? Pereza, temor, desconocimiento, incertidumbre, miedo, aburrimiento. Conclusión: que te descubres a ti mismo diciéndote: “bufffff, es que no me apetece nada”, “no, definitivamente hoy no estoy de humor para esto”, “puede esperar, tampoco es tan importante”… Se me ocurren cientos de frases. De hecho, lucho día a día por deshacerme de ellas.

No hay nada como tomar conciencia de que eres un pro-cras-ti-na-dor, así, con todas las letras. Empiezas a darte cuenta de la cantidad de veces al día que pospones, pospones y vuelves a posponer. Es, sin duda, un gran enemigo en la eficiente gestión de tu tiempo. Así que caza al vuelo cada “intento de” y toma acción. Puedes hacerlo. Y después te sentirás francamente bien ;)

Caza al vuelo

Ahora que ya sabes que soy una procrastinadora en vías de dejar de serlo, quiero contarte algo más, basado en mi experiencia. Hace unos meses mi vida profesional sufrió un cambio importante. Durante muchos años tuve un trabajo de oficina con un horario definido, con jornada partida de mañana y tarde. Nunca pensé que fuera mi horario ideal pero, por cuestiones de organización de la empresa, no cabía la opción de flexibilizarlo.

A día de hoy, tengo todo el tiempo a mi disposición. Eso quiere decir que puedo decidir en todo momento qué es lo que voy a hacer y cuándo lo voy a hacer. Pero créeme, no es tan idílico como parece. Es necesario tener una importante capacidad de organización para no divagar, descentrarse o distraerse. Además de saber definir tus prioridades (¿has escuchado aquello de “lo urgente frente a lo importante”? y poner límites a la jornada laboral.

Este es el primero de una serie de posts en los que quiero hablarte de los recursos que mejor me funcionan en esta difícil tarea de gestionar el tiempo.

Falta de tiempo

Lamentarte sobre tu falta de tiempo no te aporta nada. Pasa a la acción y toma conciencia de que eres tú quien lo organiza. La primera pregunta que te planteo es: ¿qué significa para ti perder el tiempo? Analiza en qué situaciones has sentido que estabas perdiendo el tiempo, o bien observa a los demás y comprueba cómo lo aprovechan o lo pierden, desde tu punto de vista.

  • ¿Sientes que pierdes el tiempo cuando no consigues el resultado que esperas?
  • ¿Crees que lo desaprovechas cuando algo no cumple con tus expectativas?
  • ¿Te das cuenta de que siempre te falta tiempo para hacer el mismo tipo de cosas?
  • ¿Tienes claras tus metas y les dedicas el tiempo que se merecen?

Deja de leer aquí y piensa en ello. Esto no es una pérdida de tiempo ;)

Tiempo

Así es, el “tiempo un recurso escaso, inelástico e imposible de reemplazar. Se nos entrega a diario una cantidad fija: 24 horas”. Yo añadiría que el número de horas es el mismo para ti que para mí. Una gran obviedad, pero a veces la pasamos por alto. Entonces, ¿por qué hay quien tiene tiempo para “hacer de todo” y otros van siempre “acelerados”?

En este punto se me vienen a la cabeza varias personas de mi entorno. Probablemente a ti te pase igual. Ese amigo o conocido que trabaja a jornada completa, tiene pareja, va a clases de baile, tenis, paddle y natación, queda con los compañeros del instituto una vez al mes, cuida de sus sobrinos un par de días por semana, todos los domingos se reúne con la familia, le gusta viajar y se “escapa” cada puente del año, pertenece a la asociación X, al grupo Y y es voluntario en una ONG. Además de ser el presidente de la comunidad de vecinos y participar activamente en una protectora de animales, ya que está muy concienciado con estos temas y tiene dos perros y una tortuga. , sus días también tienen 24 horas.

El próximo post de esta serie, se lo dedicaré a los ladrones de tiempo: qué son, cómo identificarlos, ejemplos prácticos, etc. y empezaremos a plantear soluciones. Si no te lo quieres perder, ¡suscríbete al blog! Ya somos más de 900 en la familia ;)

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¡Buen finde!

Ros Megías

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